En su visita a Madrid, el papa León XIV recordó que «la Iglesia “camina con la humanidad”, comparte sus esperanzas y sus heridas, escucha los interrogantes de cada época y se deja interpelar “por todo lo que concierne a la existencia de los hombres y las mujeres de hoy”.» (@EWTNespanol, 8/06/2026).
Es lo que explica que, el 25 de mayo, el papa hizo pública su primer encíclica (texto doctrinario) titulada "Magnifica Humanitas, sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial" (MH) y su tercer capítulo (de 5) está consagrado a la IA mientras los otros desarrollan su contexto doctrinario.
Dice, al inicio, que "Cada generación recibe como herencia la tarea de dar forma a su propio tiempo: hacer madurar la historia como un lugar donde se proteja la dignidad de cada persona, se promueva la justicia y se haga posible la fraternidad." (MH #1).
León XIV recordó como sus predecesores introdujeron, desde hace mucho tiempo, los criterios que orientan hoy la Iglesia Católica. Así, la clave del porque se interesa hoy por la IA se encuentra ya en el texto de la primera encíclica relativa a la doctrina social de la Iglesia, publicada por el papa León XIII en 1891, quien explicó que: "cuando algunos objetaban que la Iglesia no debía desperdiciar energías en cuestiones mundanas, sino preocuparse por comunicar un mensaje de vida eterna, él respondía con realismo y sabiduría que el anuncio del Evangelio no puede olvidar la vida concreta de los pueblos". (MH #3).
El papa Pío XII, en sus mensajes radiofónicos navideños de los años 1940, "esbozaba las líneas generales de un orden internacional basado en el reconocimiento de la dignidad humana, la justicia y la paz" y proponía "un diálogo con la sociedad a partir de una exigente referencia al derecho natural", advirtiendo también "contra toda pretensión de fundar el derecho en el interés o en la fuerza". (#32).
La Constitución pastoral Gaudium et Spes del II Concilio del Vaticano, de 1965, hizo nuevamente presente la preocupación de la Iglesia por la realidad concreta de las transformaciones históricas, de las estructuras económicas y del desarrollo integral de la persona. Más tarde, el papa Pablo VI recordó que el evangelio ofrece "una visión de la persona humana, de las relaciones, de la autoridad y del bien común capaz de orientar también hoy las decisiones económicas, políticas y culturales". (#36).
El papa Juan Pablo II también abordó esta problemática varias veces y recalcó la importancia de la democracia para impedir "que el poder sea monopolizado por élites reducidas movidas por intereses particulares o ideológicos". (#39). Su sucesor, Benedicto XVI, hizo una aportación novedosa mostrando "que el desarrollo, la justicia, las instituciones y el mercado no son realidades neutras, sino espacios en los que la caridad en la verdad debe tomar forma histórica". (#41). Todo lo cual ha sido retomado por el papa Francisco que:
"Recordaba con fuerza esta dimensión histórica de la misión eclesial, señalando que «nadie puede exigirnos que releguemos la religión a la intimidad secreta de las personas, sin influencia alguna en la vida social y nacional, sin preocuparnos por la salud de las instituciones de la sociedad civil, sin opinar sobre los acontecimientos que afectan a los ciudadanos." (#19)
El papa Francisco también criticó "un paradigma tecnocrático que pretende reducirlo todo a un objeto de dominio". (#43).
Así, la razón para abordar ahora el tema de la IA se encuentra en la preocupación constante de la Iglesia por el bien común de la sociedad y lo que ocurre en cada momento en esta "vida concreta" de las personas, especialmente cuando se visualizan cambios importantes como los que está introduciendo la IA. Hoy en día se observa una dinámica parecida a la de la revolución informática de los años ochenta: hay curiosidad del público general y entusiasmo de los ingenieros. Es un "tiempo de cambios" y la IA parece querer sumergirnos como un tsunami.
No se trata solo de reflexionar sobre la realidad e interpretarla, sino también de contribuir en todo lo posible para que los cambios sean los mejores posibles:
"Podemos contribuir con determinación a todas aquellas iniciativas que construyen un mundo más justo, y podemos invitar a otros a colaborar con nosotros en la promoción del desarrollo integral de cada ser humano. Queremos identificar, junto con ellos, nuevos caminos para el bien común y la promoción de una vida digna para todos." (#2)
Los principios básicos
"Para custodiar a la persona humana en el tiempo de la IA, debemos volver a reflexionar sobre el
bien común, el destino universal de los bienes, la subsidiariedad y la justicia social." (46)
1. "El ser human «no puede encontrar su propia plenitud si no es en la entrega sincera de sí mismo». (...) La persona humana permanece siempre como «el camino primero y fundamental de la Iglesia» y el corazón de toda auténtica vía de desarrollo humano integral" (MH 48 y 50, Citando al Concilio Vaticano II).
2. "Es importante vigilar para que este crecimiento en la conciencia de la dignidad humana no sea ofuscado bajo la presión de nuevas ideologías o de determinados intereses de gran poder en el mundo de hoy. (...) El valor de la persona no depende de lo que realiza o produce; existen derechos que corresponden a todos por el mero hecho de ser personas. (...) Es la dignidad que pertenece a todo ser humano simplemente por el hecho de existir." (51 y 52)
3. "Los derechos humanos no son un añadido externo a la persona, sino una traducción histórica de su dignidad intrínseca, que la comunidad internacional está llamada a tutelar y promover." (54) Y son inviolables. (55)
4. El principio del bien común, que es «el conjunto de condiciones de la vida social que hacen posible a las asociaciones y a cada uno de sus miembros el logro más pleno y más fácil de la propia perfección», como lo definió en II Concilio del Vaticano. (60)
5. El principio del destino universal de los bienes. "Entre los bienes que están destinados universalmente a todos, debemos incluir también las nuevas formas de propiedad: patentes, algoritmos, plataformas digitales, infraestructuras tecnológicas, datos." (67)
6. El principio de subsidiariedad: "el principio según el cual aquello que pueden hacer las personas, las familias, las comunidades locales y los cuerpos intermedios no debe ser absorbido por instancias superiores". (68) "En las decisiones que se refieren a los flujos económicos, las plataformas digitales, la gestión de los datos y los algoritmos, no se puede dejar que pocos actores por sí solos orienten los procesos, sino que es necesario construir formas de cooperación que respeten los diversos niveles de la comunidad mundial y los hagan corresponsables del bien común." (72)
7. El principio de solidaridad: "Es el reconocimiento concreto de que el destino de cada uno está ligado al destino de todos". "Esta responsabilidad se extiende también a las infraestructuras digitales e informativas; como el ambiente natural, también el “ecosistema digitalˮ puede ser cuidado o explotado, compartido o monopolizado." (73 y 76)
8. El principio de la justicia social: "Un orden social justo en la era digital es aquel que garantiza a todos un acceso igualitario a las oportunidades, protege a los más pequeños y a los más frágiles, se opone al odio y a la desinformación, y somete a control público el uso de los datos y de las tecnologías, de modo que el criterio no sea sólo el beneficio sino la dignidad de cada persona y el bien de los pueblos."(80)
Conclusión: "Estos principios exigen verificar si el poder de las infraestructuras digitales y de los algoritmos favorece realmente la participación y la responsabilidad, protege a los más vulnerables, asegura un acceso equitativo a las oportunidades y se ordena al bien de todos." (96)
Los riesgos observados
1. "Que, junto con el progreso tecnológico, avanzan de manera disimulada o evidente violaciones de la dignidad humana." (55)
2. "El no poder reconocer el fundamento de su universalidad [de los derechos humanos], porque se ha renunciado a la «búsqueda de los fundamentos más sólidos que están detrás de nuestras opciones y también de nuestras leyes»". (55)
3. "La tendencia a dejar que la lógica de la eficiencia, del control y del lucro gobierne por sí sola las decisiones personales, sociales y económicas." (Paradigma tecnocrático) (92)
4. "El peligro de que la humanidad sea víctima de sus propias conquistas. (...) Si el desarrollo tecnológico avanza sin una adecuada maduración ética y social, puede suceder que aumenten los medios sin que crezca en la misma medida la humanidad: se “tiene másˮ, pero no se “es másˮ, y la persona corre el riesgo de ser valorada principalmente en base al rendimiento que ofrece." (94)
5. "El control de las plataformas, las infraestructuras, los datos y la capacidad de cálculo no es prerrogativa de los estados, sino de grandes actores económicos y tecnológicos. (...) Cuando un poder de tal magnitud se concentra en pocas manos, tiende a hacerse opaco y a eludir el control público, y crece el riesgo de un desarrollo distorsionado que provoca nuevas dependencias, exclusiones, manipulaciones y desigualdades." (95) "Como ocurre con todo gran avance tecnológico, la IA tiende a aumentar sobre todo el poder de quien ya dispone de recursos económicos, competencias y acceso a los datos. (...) Pequeños grupos muy influyentes pueden orientar informaciones y consumos, condicionar procesos democráticos e incidir en las dinámicas económicas en beneficio propio, contradiciendo la justicia social y la solidaridad entre los pueblos." (108)
6. "Una adopción rápida y acrítica nos expone a diversos riesgos, como el de subestimar el impacto ambiental. (...) Es esencial desarrollar soluciones tecnológicas más sostenibles para reducir el impacto sobre el medioambiente." (101)
"Elementos esenciales para un discernimiento moral y social"
1- "El discernimiento ético no se puede limitar a preguntarse si usamos un determinado sistema para un fin bueno o malo, sino que debe interrogarse también sobre el modo en el que está diseñado y qué idea de persona y de sociedad queda inscrita en los datos y en los modelos que lo guían." (104)
2- "Para que la IA respete la dignidad humana y sirva realmente al bien común, es esencial que las responsabilidades estén claras en todas las etapas: desde quienes diseñan y programan los sistemas hasta quienes los utilizan y quienes resuelven confiarles las decisiones concretas. (...) Es aquí donde se vuelve decisivo lo que llamamos “responsabilidadˮ (accountability): la posibilidad de identificar quién debe “rendir cuentasˮ de las decisiones, motivarlas, controlarlas y, cuando es necesario, cuestionarlas y remediar los daños que derivan de ellas." (105)
3- "Pedir prudencia, controles rigurosos y, en ocasiones, también una ralentización en la adopción de la IA no significa estar en contra del progreso, sino ejercitar un cuidado responsable hacia la familia humana. Esta exigencia es aún más urgente porque existe a menudo un desequilibrio entre la velocidad del desarrollo tecnológico y el ritmo al que maduran la conciencia, las normas, los controles y las instituciones capaces de gobernar sus efectos." (106)
4- "No basta invocar genéricamente la ética; se necesitan marcos jurídicos adecuados, vigilancia independiente, educación de los usuarios, una política que no renuncie a su tarea." (106) Hay que "tener la valentía de poner una condición ulterior: la posibilidad de discutir el código ético que debe ser usado, sometiéndolo a criterios de justicia social compartida. De lo contrario, quien controla la IA impondrá su propia visión moral, que se convertirá en la infraestructura invisible de los sistemas. No serviría de nada una IA más moral, si esta moral es decidida por unos pocos." (107)
5- "La propiedad de los datos no puede confiarse sólo al sector privado, sino que debe reglamentarse. Estos son fruto del aporte de muchos y no pueden ser vendidos o confiados a unos pocos." (108)
6- "Desarmar la IA significa sustraerla a la lógica de la competencia armamentística, que hoy ya no es sólo militar sino económica y cognitiva. Es la carrera por el algoritmo más eficaz y por el banco de datos más amplio, para consolidar una ventaja geopolítica o comercial sobre todos los demás. Desarmar quiere decir romper esta equivalencia entre poder tecnológico y derecho a gobernar. Desarmar no significa renunciar a la tecnología, sino impedirle el dominio sobre lo humano. Significa sustraerla a los monopolios, hacerla discutible, refutable, y por tanto habitable, restableciendo en ella la pluralidad de las culturas humanas y de las formas de vida." (110)
En síntesis:
- "Hablar de destino universal de los bienes significa encontrar modos de asegurar el acceso universal a las tecnologías y a la formación. Hablar de subsidiariedad exige proteger la capacidad de las comunidades de decidir y corregir, sin relegar su intervención a una vigilancia posterior, una vez que los estándares hayan sido establecidos en otro sitio. Hablar de solidaridad obliga a reconocer el trabajo invisible, a menudo explotado, que alimenta los modelos algorítmicos*. Hablar de justicia pide cuestionar las geografías del poder que definen quién puede programar los modelos y quién es sólo objeto de esa programación, y reconocer que la justicia social no es sólo un objetivo que hay que tutelar después de la adopción de las tecnologías, sino una condición que se debe poner en práctica desde su diseño." (109)
* Alusión a los trabajadores de países en desarrollo que, con bajísimas remuneraciones y alto costo psicológico, revisan las fuentes para descartar lo más inconveniente.

