jueves, 14 de diciembre de 2017

Hacia una nueva concepción del ser humano

Si, como ya dijo Edgar Morin, podemos conocer el mundo no solo por ser parte del mismo sino porque el mundo es parte de nosotros o, como reza el título del libro de José María Maza "Somos polvo de estrellas", las nuevas investigaciones sobre la comunicación cuántica de las neuronas establecen la existencia de un acoplamiento cuántico de estas con la realidad que nos circunde. "Los a priori de la sensibilidad y del intelecto se desarrollaron por absorción/integración/transformación de los principios de orden y organización del mundo fenoménico". (Morin, 3, p.213). El aparato cognitivo se desarrolló en el mundo reconstruyendo el mundo en sí mismo.

Decía Morin que el pleno desarrollo de la mente lleva, en el hombre, a su propia reflexividad. La reflexión es desdoblamiento; significa considerarse a sí-mismo, observar su propio reflejo, adoptar un meta-punto de vista acerca de su actividad, Así, la mente se considera a sí-misma desde su propio interior y, de este modo, accede a la conciencia superior. (Morin, 3, p.192) Pero "observar su propio reflejo" también significa verlo reflejado en los demás como están demostrando descubrimientos como el de las neuronas espejo.

"La mente, que depende del cerebro, depende de otra manera, aunque no menos necesariamente, de la cultura. Se necesitan códigos lingüísticos y simbólicos engramados y transmitidos en una cultura para que haya emergencia de la mente." agregaba Morin (p.74), en lo cual coincidieron Humberto Maturana y Francisco Varela: es fundamental la interacción de los individuos sociales con los demás y con el entorno, lo cual habían llamado "acoplamiento". Así como todo ser vivo mantiene su existencia mediante el acoplamiento a su entorno, no puede surgir -por definición- ningún fenómeno de tercer orden (social) sin el acoplamiento específico, recurrente y semántico, que llamamos comunicación. (Maturana y Varela,p.138-143).
Investigaciones más recientes están llevando a desarrollar una nueva concepción del ser humano en que la comunicación es más importante que nunca.

"Los nuevos avances en los campos de la psicología y la ciencia cognitiva están estableciendo las bases para un replanteamiento total de la conciencia humana." dice Jeremy Rifkin (p.142)

Las neuronas espejo

Las neuronas espejo o neuronas especulares fueron descubiertas por el equipo del neurobiólogo Giacomo Rizzolatti [foto adjunta] mientras investigaban cómo se activaban las neuronas de la corteza premotora del macaco. Se activan cuando se ejecuta una acción, cuando se observa ejecutar esa acción por otra persona o cuando se representa mentalmente esta misma acción. Gracias a ellas, podemos  deducir lo que los demás piensan, sienten o hacen. Explican los comportamientos empáticos, sociales e imitativos. Por su conexión con el sistema límbico son también capaces de reflejar las emociones. 

Como han observado los psicólogos, el ser humano muestra  desde el momento del nacimiento una tendencia a imitar los gestos de los demás. Este sistema se refina posteriormente con el aprendizaje. 
"La capacidad de una persona para interpretar y responder a otra como si fuera ella es la clave de que el ser humano participe en el mundo, forme una identidad individual, aprenda a razonar, se haga social, desarrolle el lenguaje, establezca narraciones culturales y defina la realidad y la existencia." (Rifkin, p.142)
Otra investigación, desarrollada por Marie Demolliens, Driss Boussaoud y Pascal Huguet, del CNRS (Francia), comprobaron que algunas neuronas no se activan sino cuando un congénere está presente (de ahí el nombre de neuronas sociales), mientras que sólo se activan otras cuando el que realiza la prueba está solo. Además, descubrieron que cuando las neuronas sociales se activan en presencia de un congénere, el que está haciendo la prueba obtiene el éxito con más facilidad. De ahí concluyen que las neuronas sociales están en la base de la facilitación social. (Tendencias 21, 23/5/2017)

Un estudio realizado en el Centro Vasco en Cognición, Cerebro y Lenguaje, en España, confirma y complementa en otra forma los estudios anteriores especialmente en el campo de la comunicación interpersonal. Analizaron la actividad neuronal de dos personas desconocidas que entablan un diálogo por primera vez, y concluyeron que el ritmo de las ondas cerebrales del emisor y el receptor se "sincronizan", generando una conexión entre ambos sujetos. "Se trata de una comunión intercerebral que va más allá del propio lenguaje y que puede constituir un factor clave en las relaciones interpersonales y en la comprensión del lenguaje", dicen los autores del estudio publicado en Scientific Reports. (El Mercurio, 21/07/2017)

La conexión cuántica cerebro-cósmica

Desde su obra "La nueva mente del emperador" ("The emperor's new mind", Oxford University Press, 1989), Roger Penrose considera que la física cuántica abre nuevos horizontes para hallar la base física de la conciencia. Con el apoyo de Stuart Hameroff propuso la teoría de la reducción objetiva orquestada (Orch OR) para explicar la consciencia como un fenómeno de computación cuántica en el citoesqueleto de las neuronas del cerebro ("Las sombras de la mente", 1994). Su último libro "El camino hacia la realidad" (2005), es una guía completa de las leyes del universo que describe las bases físico-matemáticas que originan y fundamentan su modelo biofísico de la conciencia.
"Si los procesos mentales están efectivamente ligados a algunos procesos físicos -y parece que lo son de manera íntima-, las leyes científicas que describen con tanta precisión el comportamiento de los cuerpos físicos tienen probablemente también cantidades de cosas que revelarnos acerca de la mente. [...] Incluso si las leyes físicas que gobiernan la acción del cuerpo dejan a la mente la latitud de afectar a su vez el comportamiento del cuerpo, dicha latitud es necesariamente también un componente importante de estas mismas leyes físicas." escribió Penrose en su obra de 1994 (pp.192 y 201-202 de la edición francesa).
Cada neurona, a pesar de ser una sóla célula, es un órgano muy complejo que se configura sobre la base de un núcleo, con el material genético (ADN, etc.) y el centrosoma, que controla el citoesqueleto (membrana) formado de numerosos microtúbulos (estructuras de moléculas protéicas) interconectados por proteinas-puentes. Como descubrió Herbert Fröhlich ya en 1938, es en la membrana -a nivel de los microtúbulos- que tendrían lugar los fenómenos cuánticos que podrían tener relación con los fenómenos mentales. No es posible describir adecuadamente el funcionamiento del citoesqueleto sin recurrir a la cuántica (pp.357-358). Sería la coherencia cuántica, al extenderse por una parte amplia del cerebro, que explicaría la unidad operacional de la mente.
"La facultad de comprensión humana es irreductible a cualquier esquema numérico, sea cual sea. Si admitimos que los microtúbulos controlan la actividad cerebral, debemos por lo tanto buscar en su comportamiento un mecanismo diferente de un simple cálculo. He afirmado que tal acción no calculable es entonces probablemente el resultado de un fenómeno de coherencia cuántica que se sitúa en una escala relativamente grande y acoplado de manera sutil al comportamiento macroscópico, de tal manera que el sistema utiliza un proceso físico aún desconocido ... [para pasar del nivel cuántico al nivel clásico]." (Penrose, p.356)

Dirk Meijer y Hans Geesink, de la Universidad de Groninga (Países Bajos), han formulado la teoría de que nuestro cerebro estaría conectado con campos cósmicos a través de un tipo peculiar de acoplamiento de su propia energía de campos. Esa conexión se daría a través de mecanismos bien establecidos por la teoría cuántica como el entrelazamiento cuántico o el efecto túnel cuántico (que se da cuando una partícula cuántica viola los principios de la mecánica clásica). Meijer y Geesink llegan a describir la mente como un campo situado alrededor del cerebro (lo llaman campo estructurado holográfico), que recogería información externa al cerebro y la comunicaría a este órgano, a gran velocidad. Este hecho podría explicar la rapidez con la que el cerebro registra y procesa información del entorno, a nivel consciente e inconsciente.(Tendencias 21, 12/12/2017)

Quizá esto pudiera relacionarse también con la idea de la matriz de información universal del paradigma holográfico propuesto por el físico David Bohm en 1971. 

Por otra parte, se conoce desde hace 100 años que en el cerebro hay biofotones, es decir, fotones de origen biológico que no son el resultado de los productos de una reacción enzimática. El cerebro humano podría producir más de 1.000 millones de estos biofotones por segundo, suficiente para permitir la creación de una enorme cantidad de entrelazamientos cuánticos.(Tendencias 21, 25/9/2017)

Conclusión
Ya decía el psicólogo Vygotsky en los año de 1930, que el vector del desarrollo del ser humano va desde el exterior del sujeto al interior, siendo un proceso de internalización o transformación de las acciones externas, sociales, en acciones internas, psicológicas. "En el desarrollo cultural del niño, toda función aparece dos veces: primero entre personas (interpsicológica), y después en el interior del propio niño (intrapsicológica)." (En Pozo, Teorías cognitivas del aprendizaje, p.196). Con el descubrimiento de las neuronas espejas, esta concepción se encuentra especialmente respalda por bases fisiológicas y no solamente por una teoría psicológica del aprendizaje. El hombre se construye en el contacto con sus semejantes. Se pensó, especialmente desde Freud, que este encuentro era un enfrentamiento, pero tenemos pruebas, ahora, de que el ser humano es genéticamente dirigido por la empatía, como explica latamente Jeremy Rifkin.

Nota: Debo aceptar aquí que en mi obra "¿Ser digital o ser humano?" asumía aún el enfoque "combativo" de la comunicación, influenciado aún por filósofos de la década de 1960, que debo reemplazar por el nuevo enfoque empático. En mi libro siguiente, "Redes inteligentes", enfaticé más el rol de la cooperación. Pero tengo presente el fenómeno cuántico desde mi libro "Teoría cognitiva sistémica de la comunicación" de 2002.
"Los filósofos de la experiencia corpórea sostendrían que el significado de la vida es formar relaciones con otros para sentir de la manera más profunda posible la realidad de la existencia." (Rifkin, p.154)
Referencias
Colle, R. (2017): Redes inteligentes: El poder de la comunicación, de las células a la sociedad global, Santiago, INCOM-Chile.
Colle, R. (2015): ¿Ser digital o ser humano? De la red cerebral a las redes sociales, Santiago, Santiago, INCOM-Chile.
Maturana, H. y Varela, F. (1984): El árbol del conocimiento, Santiago, OEA.
Morin, E. (1986): La méthode: 3. La connaissance de la connaissance, Paris, Seuil.
Penrose, R. (1994): Las sombras de la mente, Barcelona, Crítica.
Penrose, R. (2015): El camino hacia la realidad, Barcelona, Debate.
Rifkin, J. (2010):La civilización empática, Barcelona, Paidos.
Rizzolatti G., Craighero L. (2004): The mirror-neuron system, Annual Review of Neuroscience. 2004;27:169-92
K. Wilber, D. Bohm, K. Pribram, F. Capra y otros (1987): El paradigma holográfico, Barcelona, Kairos.

viernes, 25 de agosto de 2017

Los olvidos de la ciencia

Ya en 2001, Catherine Rollot señalaba en "Le Monde Electronique" (14/3/2001) que "En el caso de documentos en papel, el proceso de conservación puede durar meses o incluso siglos. Pero para datos electrónicos, mientras más largo es el tiempo de producción y acumulación, más riesgo se corre de no poder guardarlo". 

Timothy H. Vines de la Universidad de Columbia Británica, y diez de sus colegas investigaron lo que ocurre a través del tiempo (entre 2 y 22 años) con los informes de 516 investigaciones. Sus conclusiones: un alto porcentaje de los datos recogidos está perdido, principalmente porque se guardaron en formatos que hoy no se pueden recuperar como diskettes o papel (deteriorado). Además, los datos de contacto de los autores cambian cada año y 40% de los citados no pudo ser contactado, situación que empeora un 17% con cada año que pasa. Así, los autores solo pudieron recuperar el 20% de los datos de base de estas 516 investigaciones.

Recomendación (de ellos y de este autor): guardarlo todo en formato digital, actualizar este respaldo y hacerlo público en más de un sitio (y preferir algún sitio de uso masivo). (Fuente: The Availability of Research Data Declines Rapidly with Article Age)

Aún si le hacemos caso a estas recomendaciones, la gestión de los documentos electrónicos plantea serios problemas debido a los frecuentes cambios de los soportes (diskettes, cintas magnéticas, CD, discos duros, nube) y de los formatos (.doc, .docx, .rtf, .pdf, etc.). Hubo fabricantes de CDs que afirmaban que su CD podía durar hasta 200 años (se ha señalado después que ello solo era posible con los que tienen una capa dorada), mientras otros señalaban que una expectativa realista de vida estaba alrededor de los 50 años. Se está advirtiendo ahora que podría ser inferior a 10 años y se recomienda copiar en un disco duro externo (cuya expectativa promedio de vida es de cerca de cinco años y conviene renovar después de este período) y en la nube (como en Google Drive). Pero no se debe olvidar que la obsolescencia técnica es para los datos un peligro aún mayor que el deterioro del soporte físico. En otras palabras, ¿existirá el formato actual dentro de 75 o 100 años? Si el PDF parece hoy el más estable y seguro: ¿lo será aún dentro de 50 o más años?

Para la web existe felizmente un intento de conservación histórica (Wayback Machine), aunque incompleto, y los enormes archivos de Google, donde se pueden encontrar muchas veces duplicados de documentos desaparecidos (la vigencia de los sitios web es muy relativa).

Pero los documentos anteriores a 1995 son mucho más difíciles de encontrar, dependiendo de las bibliotecas en que se pueden haber guardado y solo estarán disponibles los que fueron digitalizados. En esto ha estado trabajando Google, mediante acuerdo con diversas grandes bibliotecas. Pero, sin dudas, muchas obras se le escaparán.

Hice el ejercicio de buscar algunas de mis investigaciones de los años '80. Mientras aún está disponible (en papel) en la biblioteca de la Pontificia Universidad Católica de Chile mi informe de investigación de 1988 titulado "La ilustración de prensa en periódicos de Santiago de Chile", así como de mi "Estudio sobre la pérdida del pudor en la prensa" (que es una parte del anterior), no aparecen ahí rastros de otras investigaciones de la misma década, realizadas utilizando un computador Apple IIe, con diskettes de 5,25", hoy inexistentes.

No quedó rastro, por ejemplo, de mi investigación sobre "El comportamiento de comunicación de los alumnos de periodismo", realizada entre los años 1984 y 1988, que habría sido interesante comparar con su conducta de hoy (Ni siquiera yo tengo copia). De los informes de algunas otras aún poseo una copia en papel, que podría pasar a PDF, para guardar en discos duros. Los programas que escribí para analizar los datos, como "StatPro: Estadísticas no-paramétricas" (programado en 1984 en Basic y Assembler para procesador 6502), están definitivamente perdidos. De mi "ANATEX" (Analizador de textos), programado del mismo modo en 1985, pude hacer -hace 10 años- un par de versiones en PHP para la plataforma Apache-Linux, que pude usar hasta el año 2014, no pudiendo actualizarlo después por no disponer ya de computador con dicha plataforma y no conocer las actualizaciones del lenguaje PHP (que requerirían actualizar el software). El software es sin duda uno de los principales afectados por los avances tecnológicos y el pasado de las aplicaciones uno de los más difíciles de reconstruir.

viernes, 14 de julio de 2017

¿Hacia la extensión artificial de nuestro cerebro?

Ceder nuestros procesos de reflexión a las herramientas de la inteligencia artificial es una oferta tentadora pero también significa rendirnos a la digitalización y “operar” a través de máquinas. Podemos admitir que las nuevas tecnologías pasen a ser extensiones de nuestros propios órganos – de percepción y producción –, pero no hay razón que pueda justificar que reemplacen las funciones más elevadas de nuestro cerebro. Nuestra mente no puede ser digitalizada pero, lamentablemente, podría ser esclavizada.

Deberíamos recordar para qué queremos el conocimiento. La función principal del conocimiento consiste en asegurar nuestra adecuada adaptación al medio ambiente en que nos desempeñamos. Ésta es la razón vital, biológica. Pero existe una razón más profunda y es la de nuestro desarrollo integral como persona.

Saber más es, según Teilhard de Chardin, el camino para “ser más” y en ello se juega el futuro del Hombre: 
“El porvenir del mundo está vinculado a cierta unificación social humana, que depende a su vez, en último extremo, del pleno juego, en nuestros corazones, de ciertas atracciones hacia el ser-más, atracciones sin las cuales toda ciencia, toda técnica, se deshacen sobre sí mismas.” (1967, p.169).
“Saber para ser” es la razón última de las comunicaciones y de la investigación. Pero no todos tienen conciencia de ello. Y en esto se diferencia, esencialmente, el pensamiento teilhardiano del pensamiento de Toffler y de otros estudiosos de los actuales cambios culturales, para quienes “saber es poder”, lo cual podría llevarnos a la “Tecnópolis” que denuncia Neil Postman. No podemos permitir que la tecnología se vuelva totalitaria. El progreso humano no reside en la acumulación – cada vez mayor – de datos. La última palabra no puede ser dejada a quienes pretenden ser los nuevos “dueños” de este poder sino que ha de distribuirse pacíficamente a todos.

El fin de la comunicación no es, por esencia, la acumulación del conocimiento sino la realización del “ser en sociedad”, donde el diálogo y la entrega de sí-mismo es esencial. A decir del biólogo Humberto Maturana, no solo tenemos una tendencia innata a recolectar todo lo que podamos, sino también una tendencia innata a compartir. Y la “mirada del otro” es determinante para “convencernos” de actuar de este modo (Maturana, 1990, p.80). Este autor coincide plenamente con Teilhard de Chardin cuando escribe que la historia de los homínidos es por esencia una historia basada en el compartir. Y agrega que “el espacio social surge bajo la emoción de aceptación del otro, bajo el amor y cada vez que eso se acaba, se acaba la dinámica social” (Maturana, 1990, p.95).

Las NTIC nos ofrecen una nueva oportunidad para ampliar nuestras relaciones humanas. Las redes sociales son una oportunidad para conservar el carácter humano de las comunicaciones, pero sólo si logramos evitar que sean manipuladas para otros fines. 

Como dice Manuel Castells “La nuestra es una sociedad red, es decir, una sociedad construida en torno a redes personales y corporativas operadas por redes digitales” (Castells, 2014, p.139). Y el hombre actual, al menos para el 40% de la humanidad con acceso a las tecnologías digitales, se encuentra inserto en esta trama. Consciente gracias a su sistema nervioso (red de neuronas), comunicado con otros e informado gracias a la red de redes, es un “hombre-red”, pero es ante todo un Ser Humano y no un ser digital. Y el ser humano es a la vez físico, biológico, psíquico, cultural, social e histórico. Es una unidad compleja que está completamente desintegrada no solo en la red sino también, como señala Edgar Morin, en la educación a través de las diversas disciplinas, lo cual imposibilita aprender lo que significa ser “humano”. “Hay que restaurarla de tal manera que cada uno desde donde esté tome conocimiento y conciencia al mismo tiempo de su identidad compleja y de su identidad común a todos los demás humanos.” (E.Morin, 2011).

Referencias
Castells, M. (2008): “Comunicación, poder y contrapoder en la sociedad red (II). Los nuevos espacios de la comunicación”, Telos, n°75, abril-junio 2008
Maturana, H. (1990): Biología de la cognición y epistemología, Temuco (Chile), Universidad de la Frontera.
Morin, E. (2011): Los siete saberes necesarios para la educación del futuro, París, Unesco.
Teilhard de Chardin, P. (1967): La activación de la energía, Madrid, Taurus.

Extracto de mi libro "¿Ser digital o ser humano?"
INCOM-Chile, 2015. PDF