martes, 18 de abril de 2017

Sobre las limitaciones de la prospectiva

Ray Kurzweil es uno de los más importantes "profetas" de hoy, anunciador de la "singularidad", en que el ser humano dejará de ser la entidad biológica que somos hoy para transformarse en ciberorganismo. Está tan seguro de la evolución biotecnológica que propone fechas y plazos: después del 2020, “la vida humana se transformará en forma irreversible” y los seres humanos trascenderán las “limitaciones de sus cuerpos y cerebros biológicos”, la prueba de Turing de IA quedando superada por las máquinas para el 2029 (Wired, 4/12/2014).
"La [nueva] quinta era permitirá que nuestra civilización humano-máquina trascienda las limitaciones de las tan solo cien billones de conexiones extremadamente lentas del cerebro humano. (...) A mediados del siglo XXI los humanos podrán expandir su pensamiento sin límite.” (Kurzweil, pp.22 y 372).

Otros científicos también hacen predicciones basadas en la evolución de la ciencia y la tecnología en los últimos dos siglos. A todos ellos hay que recordarles que la historia pocas veces ha avanzado de acuerdo a los pronósticos del momento, como bien recuerda Y.N.Harari. Aquí algunos extractos de su libro "De animales a dioses" (pp.266-267).
"Una regla básica de la historia es que lo que en retrospectiva parece inevitable no lo era en absoluto en la época. Hoy en día, la situación no es distinta. ¿Hemos salido ya de la crisis económica global, o lo peor está aún por llegar? ¿Continuará China creciendo hasta convertirse en principal superpotencia? ¿Perderá Estados Unidos su hegemonía? ¿Es el repunte del fundamentalismo monoteísta la oleada del futuro o un torbellino local de poca importancia a largo plazo? ¿Nos estamos encaminando hacia el desastre ecológico o hacia el paraíso tecnológico? Pueden ofrecerse buenos razonamientos a favor de todos estos resultados, pero no tenemos manera de saberlo con seguridad. Dentro de unas décadas, la gente mirará hacia atrás y pensará que las respuestas a todas estas preguntas eran evidentes.
Es importante subrayar que posibilidades que a los contemporáneos les parecían muy improbables a menudo son las que se materializan.
No es que todo sea posible. Las fuerzas geográficas, biológicas y
económicas crean limitaciones, pero estas dejan un amplio margen de maniobra para acontecimientos sorprendentes, que no parecen estar restringidos por ninguna ley determinista.
Esta conclusión no es del agrado de muchas personas, que prefieren que la historia sea determinista. El determinismo es atractivo porque implica que nuestro mundo y nuestras creencias son un producto natural e inevitable de la historia. De ahí que sea natural e inevitable que vivamos en estados-nación, que organicemos nuestra economía según principios capitalistas, y que creamos fervientemente en los derechos humanos. Reconocer que la historia no es determinista es reconocer que es solo una coincidencia que la mayoría de la gente crea hoy en el nacionalismo, el capitalismo y los derechos humanos.
La historia no se puede explicar de forma determinista y no se puede predecir porque es caótica. Hay tantas fuerzas en juego y sus interacciones son tan complejas que variaciones extremadamente pequeñas en la intensidad de las fuerzas y en la manera en que interactúan producen grandes diferencias en los resultados."

"Una revolución predecible no se produce nunca", agrega, refiriéndose al campo político: las medidas preventivas la harían imposible. Una revolución tecnológica es en esencia impredecible: depende de un descubrimiento o un invento que, por definición, ocurre de manera inesperada. Y frente a los anuncios de una eventual inteligencia artificial que superaría a la humana, está claro que sería muy diferente y ya se trabaja en posibles medios de control.

¿Significa lo anterior que se ha de descartar la prospectiva? En absoluto; solo significa que hay que ser más prudente con ella. Visualizar el futuro más cercano puede ser relativamente fácil, analizando -por ejemplo- los proyectos de las principales empresas. Pero también es fácil equivocarse, especialmente al basarse sobre estadísticas generales, como por ejemplo en el caso de transferencias de empleos como resultado de la robotización. En el sector tecnológico, es fácil entender que la adaptación podría hacerse cada vez más difícil. Como señala The Guardian (15/4/2017): "El número de nuevos empleos para todo el Reino Unido puede ser más alto que el número perdido por [culpa de] la tecnología. Pero eso es poco consuelo para alguien que pierde su trabajo en una planta de automóviles de los Midlands por un robot y descubre que la mayoría de las otras oportunidades están muy lejos, en los bares de café y hoteles de Londres."

La estadística es, sin duda, la principal base de la prospectiva si las proyecciones se hacen sobre la base de series históricas, vía extrapolación de tendencias. Pero sería un error proyectar la variable del tiempo sobre la base de la evolución de los períodos pasados. Se ha demostrado más de una vez que es extremadamente "volátil", como ocurrió con la inteligencia artificial en los años 80, cuando se creía que para el 2005 todos los computadores ya la utilizarían. También sería un error olvidar las "variables intervinientes", que pueden "cambiarlo todo", como los factores políticos y la imprevisible inventiva humana. ¡Cuando se expandió la WWW, a fines del siglo pasado, nadie pudo prever la aparición y el "boom" de las redes sociales! Pero Steve Wozniak es muy arriesgado cuando proclama que Facebook seguiría siendo una de las principales plataformas en 2075 (Gizmodo, 18/04/2017).

Extrañamente, quizás, la estadística sin prospectiva puede ser aún más peligrosa. Considéranse los algoritmos utilizados para el análisis de "big data". Llevan a tomar decisiones sobre la base de cierta visión del momento, categorizar temas y personas, y -consecuentemente- reforzar tales temas, opiniones y conductas por la vía de la repetición. ¿Se detienen alguna vez los analistas a estudiar series históricas? Es tal la cantidad de información que es difícil que ocurra (aunque es muy probable que las mayores empresas -con grandes presupuestos- lo hagan... pero no lo publicarán, porque será "información estratégica").


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